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  • Alvaro Sanchez

Innovación, territorio y arquitectura

Cuando hablamos de innovación, muchas veces nos remite a imaginar las empresas tecnológicas de Silicon Valley desarrollando aplicaciones o robótica de última generación, en sus grandes compañías con sus departamentos específicos de I+D+i.

Aunque pareciera ser algo lejano a la rutina de una pyme argentina, estas realizan innovación por ejemplo, cuando se mejoran los procesos y se cambian ciertas formas de de trabajo para hacerlo mas fácil o eficiente. Es decir, que la innovación es más que diseñar objetos o gadgets tecnológicos, tiene que ver también con los modelos de negocios, procesos y operaciones de una empresa.

Entonces, este tipo de innovación se llama innovación incremental, y nos ayuda a desarrollar nuevas formas de crecimiento o mejora de practicas existentes. La innovación disruptiva (Clayton Christensen) en cambio, llega a cambiar toda lógica de una industria, e incluso a desaparecer industrias en favor de otras. Este tipo de producto, servicio o modelo de negocio, nace desde abajo como una idea radicalmente distinta a los modelos de negocio imperantes de un momento dado, con bajo market-share, baja performance o muy enfocado en nichos. Pasa desapercibida en un inicio y luego comienza a hacer “ruido”, para el momento en que las demás empresas intentan reaccionar, ya es muy tarde. Netflix vs videoclubs o Blockbuster, o el Caso Kodak con la cámara digital vs. el rollo fotográfico, ya son parte de la historia conocida por todos.


La evolución y el progreso multidimensional de la sociedad está produciendo cambios gigantes en las empresas. Durante miles de años de la historia de la humanidad hubo un hecho que provoco un gran salto evolutivo de la sociedad: Cuando los nómadas cazadores y recolectores pasaron a ser sedentarios. La ciudad, como consecuencia física, fue la fuente del desarrollo de las civilizaciones, foco irradiante del conocimiento y la cultura. A diferencia de este prolongado transcurso de tiempo, en poquísimos años, se está produciendo una liberación de las personas de los ámbitos físicos a causa de las nuevas tecnologías de comunicación y movilidad. Los nuevos nómadas digitales, no requieren de espacios fijos, por lo tanto, las estructuras tradicionales entran en crisis. Esto genera un sinnúmero de consecuencias de impacto territorial, y múltiples posibilidades de nuevos tipos formas de trabajo, de habitar y de movilidad.

Estamos transitando un cambio de paradigma del modelo económico global, al que hay que prestarle mucha atención. Estamos en un punto de inflexión entre sistema económico estático de ser “dueños” de una cosa (Barter Economy System), a un sistema más dinámico de “compartir” las cosas (Sharing Economy System). Ejemplos sobran, Aribnb, WeWork, o los Co-Livings. En Argentina caso de AWTO Carsharing de Nissan en Argentina, y cientos de sistemas de movilidad compartida urbana en el mundo, monopatines, bicicletas, etc. Esto tendrá gran impacto en la conformación de las nuevas ciudades, más peatonales, mas verdes, con menos autos y más transporte público.

La creciente consciencia social sobre la sustentabilidad, exigirá de las ciudades mayor control de las emisiones de CO2 del transporte, y menor distancia de desplazamientos, lo que se traduce en la búsqueda de mayor densificación y mixtura de actividades de las urbes, logrando una mayor eficiencia de los recursos públicos en infraestructura. Evitando la separación funcional pregonada por el movimiento moderno en términos urbanos de gran impacto territorial. Aplicando estos conceptos urbanos de densidad a escala de los edificios, son tendencia los programas funcionales en arquitectura más complejos, en favor de la diversidad como hechos de la vida misma.

En cuanto a la sustentabilidad de nuestras ciudades, en su célula constitutiva, los edificios, tienen desde hace varios años a la certificación LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), como sinónimo de edificios responsables con el medio ambiente. En la actualidad también el Wellness (bienestar) del individuo viene en alza, y es así que en el mundo ya se están certificando edificios con la capacidad de generar bienestar al individuo en sus aspectos psicofísicos, a través del International Well Building Institute, dando un paso más allá de la sustentabilidad del objeto edificio, colocando a la persona en el centro.

Hoy las compañías que operan en la innovación, como Tesla lograron una valoración de mercado histórica, superando a GM y Ford, ubicándose solo por debajo de Toyota, a pesar incluso de vender aproximadamente 360 mil autos contra los 2 millones de Ford en 2019. En gran medida debido a la expectativa de crecimiento futuro del mercado. En países europeos avanzan las prohibiciones de automóviles a combustión para 2030 y serán reemplazados por los eléctricos, por energías limpias.

Existen nuevas tendencias, que no son modas, y que se sostienen e incrementan en el tiempo. Los cambios estructurales familiares, mayor cantidad de personas viviendo solas, el rol protagónico de la mujer en el mundo del trabajo (el 40 % de los hogares en Estados Unidos y Argentina, ya son soportados por mujeres). El 58% de los estudiantes de arquitectura en Argentina son mujeres. Por otro lado, la composición de la pirámide demográfica esta ensanchando su forma en los estratos etarios superiores, gracias a la mayor expectativa de vida en años y mejora de dicha calidad de vida, generando nuevas necesidades a ser atendidas por el mercado inmobiliario.

Entonces, esta sumatoria de cambios de la estructura de la sociedad, tipos de vida, movilidad repercuten en los modos de habitar (Zaida Muxi), afectan a la arquitectura y los desarrollos inmobiliarios que deben ser el soporte del cambio permanente, no solo en los sistemas constructivos (cada vez mas robotizados y con menos humanos) sino en los planteos funcionales más flexibles y adaptables, abandonando las conformaciones de paquetes funcionales rígidos en favor de programas más indefinidos.

Las empresas que no hacen innovaciones en su cotidianeidad, no podrá hacer saltos disruptivos luego. Es una práctica en la resolución de problemas que se entrena y gestiona. Puede parecer lejano, o futurista pero nunca los cambios acontecieron a la velocidad vertiginosa de este momento histórico, y promete más. Esto es un claro llamado a la acción para pre-visualizar el devenir de nuestras profesiones y empresas. Estos cambios ocurren en todos los ámbitos, no solo en la arquitectura, que es nuestra materia y requieren de nosotros ser lo más interdisciplinarios posibles, a los fines de poder sortear la complejidad del mundo actual. Entonces cabe repensar nuestra visión orientada a los cambios significativos que están aconteciendo. Deconstruir nuestras creencias, y entenderlas como tales, como una construcción cultural que esta en constante evolución. Nos queda esta cuestión latente, ¿En que estamos pensando para el futuro de nuestra actividad?

Fragemento de charla sobre Innovación de SAEZ SANCHEZ Arquitectos, en el marco de ADEN TALKS. Aden International Business School. Febrero 2020.


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